Blog
Todas las noticias sobre el Centro de Educación de Adultos Alto Guadalentín
Tema: Ciencia
AGS: «No estaba programado», por Pilar López Mora.
ESPA/ESPAD: «El coche eléctrico», por María del Carmen Mula Ortega.
FP: «Los Inmensos espejos azules», por Jeanine Aragón Rivero.
TALLER: «Entrelazamiento de realidades», por Jhonni Stiven Damián Ordóñez.
Ceremonia de entrega de premios celebrada el día 23 de abril a las 19:30 en el salón de actos del CEA. El acto fue presidido por el director del CEA, acompañado por los profesores y jurados Juan Bosco Camon, María Cifuentes y Juan Antonio Molina.
Con posterioridad a la entrega de premios, se llevó a cabo un coloquio literario por el Día del Libro con el autor Adolfo Muñoz sobre su novela Limpiar el agua (finalización de la actividad: 20:30).
En este proyecto trabajaron hasta el encendido. Funcionaba a la perfección. Haciendo pruebas, empiezan a ver que sus sensores captan algo inusual. Alguien estaba llorando. Se detuvo. El sonido de los sollozos, las lágrimas… Eran datos que no podía procesar.
El robot fue acercándose lentamente. —¿Estás roto? —preguntó el robot. —No… Solo estoy feliz —respondió.
No había códigos para lo que ocurrió. El robot observaba al científico, extendió su mano y la apoyó en el hombro. El robot hizo una pausa, no estaba programado, solo ocurrió. Una decisión propia del robot que no se sintió como un error.
El coche eléctrico devoraba electrones en un silencio sepulcral, presumiendo de una conciencia limpia que no le cabía en el maletero. A su lado, un viejo motor de gasolina agonizaba, escupiendo un humo denso que al menos tenía la decencia de ser honesto.
“Yo salvo el mundo”, presumió el Tesla con un siseo de software. “Tú solo escondes el cadáver”, tosió el motor. “Tus baterías nacieron en una mina infantil y morirán en un vertedero olvidado. Mi pecado es visible, el tuyo es simplemente marketing de lujo”.
El dueño subió al coche, sintiéndose un santo, mientras el silencio eléctrico ocultaba el crujido de un mundo que seguía ardiendo, pero ahora sin ruido.
Los espejos reflejan la imagen de nuestros rostros y silueta. Nos ayudan a ver cómo somos. ¿Has tenido la oportunidad de ver tu rostro sobre el río o sobre un mar inmenso? Déjame contarte que los océanos son masas de agua que rodean todo nuestro planeta, siendo el setenta y uno por ciento; aún más, en comparación del porcentaje de la superficie terrestre.
Imagina cuán importantes son para el ser humano. Los estudiosos nos dicen que representan la vida, es el “pulmón”. Estas infinitas aguas son pura naturaleza: con corales, arrecifes, monstruos marinos y una biodiversidad de vida.
¿Acaso no te gustaría conocer qué se encuentra en sus profundidades o cómo este apreciado recurso nos provee de vida?
Como decía Einstein, “Todo es energía”. Creíamos entenderla… Hasta que encontramos los cuantos. Al estudiar la mecánica cuántica descubrimos algo inquietante: en lo más pequeño del universo, la realidad no obedece nuestras reglas.
Partículas que están en dos lugares, decisiones que parecen imposibles. Fue entonces cuando surgió la pregunta que aún nos persigue: ¿y si lo que llamamos realidad es solo una versión entre muchas?